Hace un tiempo terminé de leer un libro a la luz de velas, porque se había cortado la luz. No podía dejar de leerlo, literalmente, necesitaba terminarlo. “Comer rezar amar” es un libro que nunca había pensado en leer, y que por haberlo juzgado como demasiado comercial, casi me lo pierdo.
Y creo que leer se trata de eso; de sorprenderse. De romper prejuicios y de abrirse a mundos nuevos y viejos, clásicos y contemporáneos, conocidos y desconocidos. De creer que cada libro llega a nuestras vidas en un momento determinado por una razón determinada. De reconocerse como parte de esa historia llenándola de significado.

Cortázar decía que había dos tipos de lectores: el lector macho, que es activo, protagonista, cómplice y compadeciente de la historia, y el lector hembra, que lee pasivamente sin comprometerse con la historia. Sin embargo, yo creo que siempre somos lectores activos, en el siguiente sentido: una historia siempre nos afecta, de la misma forma que nosotros la afectamos. Ya sea porque nos aburre, entretiene o conmueve, siempre estamos dándole un determinado significado a la obra,  y por tanto, siendo lectores comprometidos, activos. Un hombre nunca se baña dos veces en el mismo río, de la misma forma que un lector no lee dos veces el mismo libro.

Leer es para mi eso: dar/recibir significado de una manera particular y única, ya que cada lector es diferente y por tanto hace una lectura distinta.

Leo por ese momento en el que un párrafo, (o aveces simplemente una frase) me conmueve, me emociona, me interpela de tal forma, que tengo que cerrar el libro por unos segundos, y frenar – reflexionar, procesarlo, dejando la vista fuera de foco, para poder digerir y absorberlo.

Leo por ese momento que me siento tan identificada, tan conmocionada por una frase, que marco el borde superior de la hoja, doblándolo como un señalador, para poder volver a ella, a ese momento, a esa sensación.

Leo por ese momento en el que me siento feliz de estar viva, de amar leer y amar la vida.

Leo por esos momentos de emoción, inspiración, reconocimiento, motivación, amor y empatía. Leo por esos momentos; por estos y otros, que me vuelven a enamorar de la literatura.