Creo que lo que buscamos en el arte, es que nos haga sentir algo. De ahí que algo nos guste o disguste, lo medimos en relación al sentimiento o sensación que haya generado en nosotros.
El otro día, saliendo del cine de ver La la land, por segunda vez, pensaba en todo lo que pasa en nuestros cerebros cuando nos exponemos a pequeñas/grandes obras de arte. La sinapsis de miles de neuronas conectando música, recuerdos, personas, momentos, libros, pensamientos.
Y al salir de esta creación cinematográfica 💘 que reconstruye un género atravesando la historia de forma atemporal, a través de la música, la moda y el cine mismo; sigo sorprendida. Siento que demuestra que todavía hay mucho por crear, por descubrir; rechazando los falsos imperativos de que “ya no hay novedad” y “todo ya está hecho”.Que dejarse inspirar por obras potencia nuestra propia creatividad. Que impulsa una cadena de obras nuevas, de la cual se desprenden otras, y otras. Que, evidentemente sí: everything is a remix. Y que voy a seguir tarareando city of stars por un par de semanas más.

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